Construyendo Liderazgo para el Siglo XXI

Construyendo liderazgo para el siglo XXI

Democracias débiles y puestas a prueba, vinculan la realidad social, política y económica de nuestras sociedades. En el actual contexto de profundas transformaciones, cuando enfrentamos la lucha contra la pobreza, las presiones migratorias, las desigualdades y el cambio climático, la defensa de un trabajo decente, la necesidad de protección de un medioambiente amenazado, nos damos cuenta que solos es más difícil sino imposible lograr hacerles frente y emergen los bienes públicos globales que no pueden ser monopolios de un territorio, de un Estado, sino que deben responder a iniciativas globales, propia de la sociedad del conocimiento, por medio de políticas públicas que sean capaces de dar respuesta a nuevas e inesperadas demandas.

¿Quienes son las instituciones llamadas a colaborar en estos desafíos? Las Universidades. Existe consenso que la educación tiene un rol fundamental en el desarrollo de las sociedades, y lo más importante, en la inclusión social, dado que es a partir de su acceso, que se obtienen las herramientas necesarias, para el desarrollo de los méritos y talentos de amplios sectores de la sociedad.

La misión de la universidad no ha cambiado, pero el desafío que enfrentamos hoy tal vez sea el más grande que se le ha presentado a las universidades desde el renacimiento y la revolución industrial. La diferencia con esos procesos, es que ahora debemos responder al momento histórico en un contexto completamente diferente, demandante y complejo, porque los desafíos para la humanidad son mundiales, las fronteras físicas, administrativas y geográficas son cada vez más difusas y permeables, y por lo tanto el desarrollo de las regiones, de los países y continentes requiere de respuestas universales. Nace entonces la imperiosa necesidad de fortalecer la internacionalización de las universidades lo que incide en su calidad y en la formación de personas con conciencia humana universal, formando los lideres que el hoy y el mañana necesitan. Las universidades deben ir delante de los procesos y han quedado rezagadas, por cuanto la velocidad de los cambios es mayor, que la capacidad que tienen las instituciones de adaptarse a las nuevas exigencias que el mundo enfrenta, por ello como diría Jane Knight, es necesaria la integración de una dimensión internacional, intercultural y global en las funciones de docencia, investigación y servicio de una universidad. Es por ello que desde hace algunos días con un grupo de estudiantes de la Universidad del Alba, de La Serena, Chillán y Santiago, nos encontramos en Bucarest, Rumanía, en la Escuela Nacional de Estudios Políticos y Administrativos SNSPA en la Escuela de Verano: “Gobernanza y Políticas Públicas, Nuevos Líderes para el siglo XXI” organizada además por el Foro Académico Permanente , Latinoamérica, Caribe y Unión Europea (FAP ALCUE), el Departamento de Relaciones Internacionales e Integración Europea y las SCHOLAS OCURRENTES, asisten jóvenes invitados de toda Latinoamérica, intercambiando sus opiniones en un ambiente participativo y abierto. Las clases van desde cursos de conflictos y gestión de crisis, pasando por los derechos de la naturaleza hasta la Unión Europea como Actor Global, profesores de la SNSPA, políticos y profesores de la Unión Europea, rumanos y latinoamericanos.

Esta es la integración que requerimos porque la formación de nuestros futuros líderes debe también internacionalizarse, conocer otras realidades y hacer frente común a los desafíos globales. Desde la academia en nuestra Universidad, tenemos la responsabilidad de avanzar a escala global en la democratización y redistribución del conocimiento, a promover el acceso a la producción intelectual universal, el respeto a la diversidad cultural y la creación de una gobernanza basada en el humanidad (alteridad), los derechos humanos, la solidaridad, la paz, la inclusión y la cohesión social.

Nuevos lideres para un nuevo mundo

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