El Líbano: un rehén del sistema Internacional
El mundo está viviendo una situación turbulenta, se ponen en duda paradigmas y principios universales y los mecanismos de contención que debieran ser las instituciones del sistema internacional parecen que no son capaces de disuadir. Es cosa, de mirar las guerras que se están produciendo en Ucrania y Rusia, o lo que se está viviendo en el medio oriente.
La palabra crisis implica una “ruptura” y la superación de ese quiebre, nos exige actualizar, la construcción institucional que surgió luego de la segunda guerra mundial. La ONU esperaba ser un freno, que evitara la repetición futura de una catástrofe similar.
Debemos preguntarnos: ¿Lo está haciendo? ¿Y más aún lo puede hacer?
Los organismos internacionales parecen haber tomado palco frente a una “dinámica´” que no controlan que sólo pueden observar cómo espectadores, mientras las decisiones que determinan la suerte de hombres, mujeres y niños inocentes, no pasan por sus grandes salas de reuniones, ni por sus llamados a la paz…
Una evidencia de este trágico destino, lo encontramos en una pequeña nación: el Líbano; de tan sólo 10.352km2, que nos revela con impotencia, el significado de este drama.
Un país que había logrado la convivencia pacífica de diversas comunidades religiosas, hoy se enfrenta a un conflicto en su territorio, en el que el gobierno libanés saliente no tiene influencia alguna.
El primer ministro Najib Mikati responsabilizó a Israel por una escalada sin precedente en el Líbano, y por haber matado a cientos de civiles en pocos días. El discurso de Mikati muestra que el Gobierno libanés es impotente, ante el conflicto. No tiene ninguna influencia significativa sobre las acciones de Israel o Hezbolá. Máxime que hace 2 años que no logran ponerse de acuerdo para nombrar un Presidente de la República cristiano maronita y todas las autoridades en ejercicio están saliendo de sus cargos hasta la formación de un nuevo gobierno.
Hezbolá, organización chiíta clasificada como terrorista por Estados Unidos, la UE y varios Estados árabes suníes. Creada en 1982 durante la guerra en Líbano, recibió desde el principio un apoyo masivo de Irán.
Después de 48 horas de ataques directos y de condenas por parte de países como España, Francia o Italia, con soldados en UNIFIL, (Fuerza de paz de la ONU) Netanyahu se dirigió al secretario general de la ONU, Antonio Guterres, para decirle que debe «sacar las tropas de Naciones Unidas de la zona de combate inmediatamente».
Con el frente libanés en plena actividad, Israel ultima los detalles para la respuesta a Irán por el lanzamiento de los 181 misiles balísticos. El Estado judío precisa de la ayuda de Estados Unidos para una operación de este tipo y el Pentágono ya anunció «el envío de una batería de Defensa Terminal Área de Gran Altitud (THAA)
La resolución 1701 de 2006, de Naciones Unidas, debió haber sido un freno efectivo, para este drama que vive el Líbano, pero ha sido un papel en blanco, la verdad es que ninguna de las partes la ha cumplido, Israel porque no quiere y el Líbano porque no puede.
La resolución 1701 que fue una respuesta a la devastadora guerra de 34 días entre Israel y Hezbolá que dejó al Líbano sur en ruinas, consta de varios elementos que- en teoría- deberían haber sido suficientes para evitar futuras escaladas del conflicto.
Establecía la creación de una zona desmilitarizada entre la Línea Azul (una línea de retirada trazada por la ONU en el año 2000) y el río Litani, prohibiendo la presencia de cualquier grupo armado, con excepción del Ejercito Libanés y la UNIFIL.
Uno de los puntos más sensibles de la misión de UNIFIL es la vigilancia de la Línea Azul, una línea trazada por la ONU para confirmar la retirada de las tropas israelíes en el año 2000, pero que no constituye una frontera oficial. Las violaciones de esta línea por parte de cualquiera de las partes son reportadas al Consejo de Seguridad y se consideran un incumplimiento de la resolución.
Nada de esto se ha cumplido y nos encontramos ante la amenaza de un conflicto que comenzó el 7 de octubre de 2023, y que se precipita con un “efecto dominó” a una guerra de grandes proporciones.


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