Rafael Rosell Aiquel.
El sacerdote misionero libanés maronita Philippe el-Khazen, rector de la Catedral Católica Maronita de Buenos Aires reflexionaba con dolor la situación actual del Líbano, y recuerda los cambios que sufrió la sociedad en las últimas décadas.
Cuando él nació en 1956 en Jounieh, 17 km al norte de Beirut, el último censo nacional había mostrado que el 56% de la población era cristiana (en su mayoría católicos, sobre todo maronitas) y 44% de musulmanes y drusos.
Todo eso cambió con la guerra civil de 1975-1990. El World Factbook estimó en 2020 que hay un 67,8% de musulmanes, 32,4% de cristianos y 4,5% de drusos. Esa cifra no incluye a las poblaciones de refugiados palestinos y sirios, mayoritariamente islámicos.
“El problema no es la convivencia religiosa a nivel social”, “La gente común sigue sin discriminar a nadie por su religión. Pero la situación se complicó a nivel político con la llegada de Hezbollah y la influencia de la revolución islámica en Irán a partir de 1979.
“Siria ocupó el Líbano desde 1975 hasta que se retiró en 2005. Y ahora hay una invasión de Irán, a través de Hezbollah, en el dominio de la política libanesa”.
Hezbollah que controla el sur del Líbano, cuenta con un vasto arsenal de misiles y drones suministrados por Irán .
Esto asegura una capacidad de destrucción no despreciable, pero impide al Líbano intentar establecer una fuerza disuasoria, con un equilibrio de fuerza más adecuado con el Estado de Israel.
El Líbano se ha transformado en un Estado fallido cooptado por Hezbollah y sometido a los intereses geopolíticos de Irán.
Hezbollah e Irán definieron su objetivo el 8 de octubre de 2023 luego del atentado en el sur de Israel de apoyar a Hamás: “aliviar la presión militar sobre el grupo terrorista y atacar el norte de Israel”
La superioridad israelí, reforzada por medios técnicos sofisticados, asegurado por satélites espías, inteligencia artificial(IA) y drones coloca ese desafío cada vez más difícil.
La tecnología e “ inteligencia” israelí demostró el nivel de desarrollo en el ataque a los “ Beeper” de los miembros de Hezbollah, que son propios de una película de ciencia ficción.
Diversas detonaciones comenzaron a las 15:30( hora local) en el sur del Líbano y en los suburbios de Beirut. Las imágenes grabadas en hospitales y compartidas en las redes sociales mostraban a personas con heridas de diversa consideración.
Nadie es engañado que el proyecto político de Hezbollah, su visión y sus cálculos son de naturaleza trasnacional, Para Hezbollah el Líbano es un simple peón, en el gran tablero del ajedrez iraní.
¿Y qué pasaría si esta situación cambiara?
Hay indicios que apuntan que en el horizonte Irán podría llegar a un acuerdo global con Washington, sacrificando incluso aliados locales incluyendo a Hezbolá.
El líder iraní Alí Khamenei declaró “recientemente, que una retracción política militar, táctica frente al enemigo es totalmente posible.
Incluso “abogó hace unos días, por el establecimiento de buenas relaciones con Estados Unidos.
Muchas veces en el gran juego de las naciones, la razón de Estado tiene razones que la razón no conoce” y en este gran juego, los actores de segundo nivel terminan por no tener un pequeño lugar bajo el sol” y las víctimas son los inocentes que están sin quererlo en el tablero de la guerra.


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