La tragedia del Líbano. Un actor clave en la crisis del Medio Oriente

La tragedia del Líbano. Un actor clave en la crisis del Medio Oriente

Cuando se creó Líbano como Estado tras la Primera Guerra Mundial y se desmanteló el Imperio Otomano, los musulmanes habían aceptado que el país formara parte de la Gran Siria. Desde las primeras conversaciones, el patriarca Hayec, cristiano maronita, encargado de negociar en nombre de todos los libaneses, pidió la independencia del país y la creación del Gran Líbano.

Este país, que se diferencia de todos los demás de la región por ser la única nación de Oriente Medio sin religión de Estado -a diferencia de las demás, que comparten el islam-, con un presidente católico cristiano maronita a la cabeza y una democracia que está ahora en peligro.
La otrora considerada como la” Suiza de Oriente Próximo” no habría existido sin los cristianos y sin la visión nacional del patriarca maronita.

Hoy suponemos, porque no existe censo actualizado, que un 40% de la población se identifica como cristianos, el resto se divide entre musulmanes sunitas o chiitas, y un porcentaje menor de drusos. Sin embargo, existe un riesgo real de que Líbano como tal y como lo conocemos desaparezca.
Su sistema político, la democracia consociativa que fue un modelo de pluralismo, de convivencia entre grupos y comunidades religiosas diversas, se encuentran en punto muerto.
Fue un exitoso modelo de contrapesos entre las distintas comunidades que exigían que el presidente debía ser un cristiano maronita, el primer ministro un musulmán suní y el presidente del Parlamento un musulmán chií para respetar la repartición de poderes entre las distintos grupos religiosos. 

Hoy Líbano vive una parálisis del sistema político que se trasunta en una incapacidad para elegir un presidente. El país ha entrado en el tercer año de vacío presidencial condición básica para frenar la desintegración que Líbano está sufriendo.

Por otro lado, es extraño un alto el fuego entre el Hezbollah e Israel sin tener presidente electo, el actual Patriarca Maronita Cardenal Rai señaló que un alto al fuego negociado sin presidente es ilegitimo y es seguro que la tregua de 60 días que se vive hoy no durará mucho.

La presión de Occidente y en particular de Francia, que es un actor clave en la región es vital. La asunción de Trump también debería remecer el escenario geopolítico de la región.

El proyecto político de el Hezbollah su visión y sus cálculos son de naturaleza trasnacional. Para el Hezbollah Líbano es un simple peón en el tablero del ajedrez iraní.

Recordemos las palabras de Hasán Nasralá, el secretario general de Hezbolá asesinado en septiembre, quien dijo que «nuestro líder, nuestro jefe, nuestro maestro es “Jamenei” [el Guía Supremo iraní]».
La llegada de Trump al poder el 20 de enero próximo, abre una camino de esperanza, porque ha dejado claro, que Irán es el gran actor desestabilizador de la región y que alimenta al Hezbollah como a Hamás. Y en el caso de la guerra civil siria, fue un actor fundamental para mantener a Bahsar al Asad en el poder, en estos días estamos viendo a los rebeldes sirios recuperar ciudades, ni el Hezbollah ni Irán estarán en condiciones de ayudar.
La gran apuesta de Trump, pasa por mejorar las relaciones con Arabia Saudita y para allá se encaminaban “los acuerdos de Abraham” para neutralizar a Irán, cuando se produjo el ataque del 7 de octubre de Hamás al sur de Israel. Frenar ese acuerdo, era uno de los objetivos de dicho atentado.
El camino y la única solución para Líbano es reencontrarse con su historia, y esta pasa por su neutralidad, en materia internacional.

En su constitución como país de muchas culturas y religiones, como crisol de civilizaciones, como país abierto a todos los países, como lugar de encuentro y diálogo, con su sistema político que reparte los cargos entre las diferentes comunidades, etcétera, Líbano es por naturaleza neutral. Todas las declaraciones ministeriales relativas a la política exterior, desde 1943 hasta nuestros días, utilizan los términos ‘neutralidad’ o ‘distanciamiento’.

Ese es el camino de la paz para Líbano, volver a un pasado que perdió, para reencontrarse con su futuro.

2 respuestas a «La tragedia del Líbano. Un actor clave en la crisis del Medio Oriente»

  1. Estimado amigo Rafael,

    Desde el punto de vista historico es como lo describes. Desde el punto de vista de las diferentes religiones, estas guerras y matanzas interminables desde 1880 hasta hoy no hacen mas que distanciar a las diferentes comunidades y va a ser muy dificil que vuelvan a convivir como a principios del siglo 20. Se puede intentar una federalizacion con cantones por religiones y esperar que luego de un periodo de paz y aumento de confianza vuelva a ser todo como lo describes. Inshallah!

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    1. Estimado Alberto muchas gracias por tu comentario, Lamentablemente es así producto de la pequeñez de los politicos libaneses que han mirado sus propios intereses. Libano no ha podido consolidarse pasandooslas de un tutélate a otros desde siempre.

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