Reflexión: “Educar para transformar: preguntas urgentes en un mundo incierto”

En reunión de coordinación con el cuerpo docente del diplomado internacional de liderazgo comunitario organizado por la Universidad del Alba de Chile, la Universidad Regional del Norte de México y el Ayuntamiento de Chihuahua

Queridas y queridos académicos,

Está es una reflexión sobre la educación que hago con mucha humildad porque tiene que ver con nuestra misión en la vida, con nuestra vocación, son pensamientos que buscan motivar, tal vez, una reflexión personal o colectiva y la hago desde el cuestionamiento a mi propio rol como formador. Por ello comienzo no con una afirmación, sino con una pregunta:

¿Estamos educando para el mundo que existe… o para el mundo que está emergiendo?

“Donde hay una escuela abierta, hay esperanza viva.” Dice: Gabriela Mistral

Pero hoy esa esperanza nos interpela. Porque no basta con que la escuela o la universidad, esté abierta. La pregunta es más exigente:

¿Está realmente conectada con la vida?

1. Un mundo que cambia más rápido que nuestras instituciones

Vivimos un tiempo vertiginoso.

La tecnología redefine el trabajo.

La inteligencia artificial cuestiona el sentido del conocimiento.

Las democracias enfrentan desconfianza.

Y las desigualdades no solo persisten, sino que se transforman.

Frente a esto, cabe preguntarnos con honestidad:

Porque si la educación no logra responder a estas preguntas, corre el riesgo de volverse irrelevante.

2. El riesgo silencioso: educar de espaldas al territorio

Hay un desafío que muchas veces no se dice, pero que está presente:

La desconexión entre la educación y la realidad de las personas.

¿Cuántas veces nuestras instituciones hablan de excelencia, pero no logran impactar el barrio, la comunidad, el territorio donde están insertas?

¿Cuántas veces investigamos mucho… pero transformamos poco?

Y entonces surgen preguntas incómoda:

Este diplomado nos invita a romper esa lógica. Nos invita a pensar la educación no desde el aula, sino desde la comunidad.

  1. Liderazgo comunitario: una palabra exigente

Hablamos de liderazgo comunitario. Pero detengámonos un momento:

¿Qué significa realmente liderar en comunidad?

¿Es dirigir?

¿Es influir?

¿Es gestionar?

O más bien:

¿Es escuchar, articular, construir confianza y sostener procesos colectivos en contextos complejos?

Si es esto último, y yo creo que lo es, entonces la pregunta clave es:

¿Estamos formando líderes con herramientas técnicas… o con sentido ético y compromiso social?

Porque el mayor desafío de nuestro tiempo no es solo técnico. Es profundamente humano.

  1. América Latina: ¿problema o posibilidad?

Nuestra región suele describirse desde sus déficits.

  • Desigualdad.
  • Fragmentación.
  • Falta de oportunidades.

Pero quiero proponerles otra mirada:

¿Y si América Latina no es solo un problema… sino también una posibilidad?

Una posibilidad porque:

Entonces las preguntas cambian:

  1. Cooperación internacional: más que vínculos, sentido

Desde el Foro Académico Permanente hemos promovido el diálogo entre Europa y América Latina y el Caribe.

Pero también aquí debemos preguntarnos:

Porque la cooperación verdadera no es vertical.

Es horizontal. Es recíproca.

Hoy se habla mucho de globalización, pero pocas veces se comprende que el verdadero desafío no es ser solo globales, sino ser profundamente glocales.

Es decir, tener la capacidad de dialogar con el mundo, de aprender de él, de integrarnos a sus estándares, pero sin perder nunca nuestros orígenes.

Porque las universidades que realmente transforman son aquellas que, desde su territorio, son capaces de proyectarse al mundo.

Y este diplomado, en Chihuahua, es una expresión concreta de ello.

  1. El rol del docente: una pregunta personal

Permítanme ahora llevar esta reflexión a un plano más personal.

A ustedes, profesoras y profesores:

Porque, al final del día, la educación no se juega solo en los contenidos.

Se juega en el ejemplo. En la coherencia. En la forma en que nos vinculamos con los otros.

  1. Una invitación: incomodarnos para avanzar

Quisiera cerrar con una invitación.

No a tener todas las respuestas. Sino a sostener las preguntas.

Porque las preguntas movilizan. Las preguntas incomodan.

Y, sobre todo, las preguntas transforman.

Entonces les propongo que este diplomado no sea solo un espacio de aprendizaje.

Que sea un espacio de cuestionamiento profundo:

Queridas y queridos profesores:

Tal vez el mayor desafío de la educación en el siglo XXI no sea enseñar más, sino enseñar mejor, con sentido, con propósito y con compromiso con la realidad.

Porque cuando la educación se encuentra con la comunidad, cuando el conocimiento se encuentra con la vida, no solo formamos profesionales…formamos personas capaces de cambiar el mundo.

Muchas gracias.

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